Vivian Maier fue una mujer estadounidense de ascendencia francesa y astrohúngara que nació en la ciudad de Nueva York. Su condición de niñera, la cual lo hacía  “a escondidas” fotografías por las calles de la gran ciudad, Nueva York, ha sido una historia que en los últimos tiempos ha cautivado todo el  público de todo el mundo,  pero no tanto por el hecho de ser niñera como por su necesidad de ser libre y de demostrarlo a través de sus espectacular arte de hacer fotografía. Una maravilla de trabajos en los que han destacado algunos sobre la América urbana de la segunda mitad del siglo XX, por su singularidad a la vez que espectacularidad.

Maier se dedicó a retratar lo que ocurría a su alrededor, ocultando sus fotografías para que no viesen la luz, mientras ejercía de niñera para poder pagar los costes de las cámaras, los rollos, el revelado, etc. Maier se inició en el mundo fotográfico con una cámara de caja Kodak Brownie, que no tenía ni control de enfoque ni dial de apertura, y poco después adquirió una cámara Rolleinflex que le permitía mayor control. En 1956, la fotógrafa se trasladó a Chicago, al barrio de la clase alta de la ciudad, situado a las orillas del lago Michigan, donde trabajó cuidando los hijos de una familia de este barrio.

Durante el periodo que trabajó para ellos, Maier dispuso de un cuarto de baño privado, que la fotógrafa convirtió en un cuarto oscuro para realizar las impresiones y revelar sus rollos de película. La recuperación de su legado ha servido también para alimentar varias teorías sobre su contradictoria personalidad. En el documental de John Maloof, los niños -ya crecidos- admiten que su frialdad podía rozar la indiferencia e incluso la crueldad. “Pero siempre será nuestra nanny.

Aunque no conocían su pasión secreta, recuerdan que Maier daba largos paseos por los arrabales de Chicago con su cámara Rolleiflex colgando del cuello. La niñera capturaba momentos fugaces con su lente doble y los convertía en pura vida en blanco y negro. Lágrimas brotando de una cara sucia y regordeta, bellas mujeres entrando en limusinas, tenderos montando los escaparates de la ciudad, borrachos tirada en las aceras, taquillas de cine o callejones sin salida. Nuestra  amateur observaba cada detalle con elegancia y disparaba su dedo a la velocidad del viejo Oeste.

En 2007 John Maloof estaba buscando información para escribir un libro de historia sobre Chicago NW Side llamado Portage Park y acudió a una subasta donde compró un archivo de fotografías por unos 380 USD. La casa de subastas había adquirido sus pertenencias de un almacén guardamuebles porque había dejado de pagar las cuotas. John Maloof comenzó a revisarlo y lo desechó para su investigación. Decidió revelar una parte y revenderla en Internet. Fue entonces cuando el reputado crítico e historiador de fotografía Allan Sekula se puso en contacto con él para evitar que siguiera dispersando aquel material prodigioso y lleno de talento.

Maloof, consciente del tesoro rescatado prácticamente de la basura, empezó un minucioso trabajo de investigación, recuperación y protección del archivo de Vivian Maier.2​ Aquello le movió a hacer fotografías similares. Compró la misma cámara Rolleiflex que tenía Vivian Meier y fue a los mismos lugares para hacer fotografías. Investigó sobre su vida y localizó una tienda de fotografía llamada Central Camera donde Vivian solía acudir a comprar rollos de película. Prefería los carretes extranjeros en lugar de los estadounidenses. Maier es considerada una cronista de Nueva York y Chicago al retratar con su cámara todas las realidades que convivían en ambas ciudades. Así entre las imágenes de Maier se puede encontrar niñas de cara sucia con lágrimas recorriendo sus mejillas, mujeres ricas, tenderos o borrachos tirados en la calle, todo ello capturado a través de su lente doble para plasmar estas escenas cotidianas en blanco y negro.

Las fotografías de Vivian Maier revelan también una afinidad por los pobres, debido posiblemente a su afinidad emocional y su constante situación económica. El estilo de Vivian Maier es muy propio y se diferencia del estilo de otros fotógrafos, especialmente por su vida reservada. La casi presencia desapercibida de Maier le permitía estar con la gente pero sin formar parte de ella, retratando a la sociedad estadounidense sin que esta modificase su conducta por su presencia. Así, la obra de Maier se diferencia en gran medida por sus autorretratos, ya que estos desprenden un estilo fotográfico más moderno y vanguardista. Los autorretratos de Vivian Maier se caracterizan, asimismo por ser enigmáticos. Existir siempre un elemento entre ella y su imagen, que la mayoría de veces está proyectada en una sombra, en un escaparate o en un espejo. Igualmente, se ha conspirado mucho con la frontalidad rota de sus autorretratos. Siempre se interponen espejos poliédricos, fragmentos de vidrio, sombras en el suelo o perspectivas imposibles de sí misma. El objetivo de la cámara sería un escudo muy conveniente para quien “solo se llevaba bien con los niños”. Tanto es así, que agotó sus días en un apartamento que le pagaron tres de ellos por caridad, cuando ya no le quedaba ni un centavo para malvivir. El triste final de una Mary Poppins llena de secretos escondidos con recelo entre sus negativos y carpetas amarillas. Porque cada vez que alguien compra un Vivian Maier se hace con un pedazo de su vida, no de su trabajo.

Vivian Maier, fotógrafa que nos deja una gran enseñanza que no hay que estar solamente en eventos o con grandes equipos para realizar un buen trabajo la cotidianidad de las personas de esta gran ciudad ha sido el fuerte de sus fotos, también podemos observar su gran pasión y como lo anuncie arriba su libertad y lo demuestra en todas sus fotografías que hoy en día tiene su gran valor económico y sentimental para muchas personas y para terminar este articulo como algún dia nos dijo un profesor de fotografía, puedes tomar una fotografía de la cotidianidad de las personas hoy las calles los barrios y a lo mejor  puede pasar de desapercibida, pero en un futuro se podrá convertir en un recuerdo histórico de tu país no dejes de hacer fotografía no importa el lugar.

Deja un comentario