Taxi Driver y el arte de la improvisación actoral

Los guiones están escritos de un modo en el que se siga al pie de la letra, sin embargo, en varias ocasiones durante el rodaje del film ocurren ciertos cambios que varían bastante lo que se encuentra escrito en el libreto. Las improvisaciones actorales son todo un arte y no es algo que deba hacerse a la ligera, esto puede ocasionar un total desastre a tal punto de cambiar la dirección que lleva la escena, o puede convertirse en una magistral estrategia para mejorar lo que en sí ya es bueno, tal cual como lo hizo Robert De Niro en Taxi Driver.

Desde: Forucinema

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A pesar de que la creencia general indica que las improvisaciones siempre son hechos fortuitos y que van ligadas únicamente a la imaginación del intérprete, hay que tener en cuenta que no siempre es el caso. Recuerda que los espectadores solo observan el resultado final del producto y no tienen idea de qué fue planificado y qué no.

Profundizando un poco en la lógica de la improvisación, entendemos que va ligada a los principios indicados a continuación:

  • Fundamentación creativa. Concibe un contexto y/o espacio en el que se desarrolla la acción a través de la imaginación.
  • Escucha activa. Es fundamental en el arte dramático en general, aquí no es la excepción.
  • Aceptación. También llamado como el “sí constante”, donde la respuesta es afirmativa a cada acción que se realice en el acting.

La improvisación siempre busca un lugar al que ir, por lo que no puede caer en un fondo donde la narración se quiebre. Al igual que toda historia, debe contener un inicio, un desarrollo y un final.

En el caso de Taxi Driver, existe una mítica escena que hasta el día de hoy sigue siendo referencia de frases icónicas en el cine. El guionista de la película, Paul Schrader, indicó que el guión solo decía: “Travis habla consigo mismo delante del espejo”, hecho que habría dado paso a la creatividad de Robert De Niro a improvisar lo que quisiera.

Desde: Cine y Literatura

Desde: Cine y Literatura

El actor afirmó que la célebre frase que improvisó: “¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mi?” surgió de una idea que un humorista del metro originó en él.

En esta escena, el personaje se encuentra frente a un espejo dentro de su apartamento y lleva en su antebrazo una pistola incrustada en un raíl, mismo que se esconde tras la manga de su chaqueta. Este antológico monólogo fue improvisado durante los ensayos y luego fue grabado por Martin Scorsese para su película.

Taxi Driver es un ejemplo perfecto de cómo debe ejecutarse una improvisación. La planificación detrás de la espontaneidad es una herramienta que colabora mucho en que esto funcione, sin embargo, esto no quiere decir que no existan momentos de total repentización actoral. 

Martin Scorsese otorga mucha libertad a sus intérpretes a la hora de ensayar y en caso de que algo funcione, lo utiliza en el corte final. Por esto es que esta escena funciona muy bien (después de casi 45 años, sigue siendo una de las frases más recordadas del cine).

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Autor: Sebastián Gutiérrez.

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