El pasado martes 28 de noviembre, el periodista y fotógrafo español Gervasio Sánchez conversó con Victor de Currea-Lugo, especialista en conflictos armados y procesos de paz, sobre el papel del periodismo en tiempos de guerra y postconflicto.

Teniendo en cuenta que Colombia se introduce en un proceso de perdón, búsqueda de la verdad y reconciliación, Gervasio abrió el conversatorio estableciendo una premisa que ha construido a partir de su experiencia en el cubrimiento de múltiples guerras y procesos de paz: “Es preferible una paz imperfecta que una guerra perfecta”.

A lo anterior añade que, según lo que ha observado en los procesos de paz que ha presenciado, en todo acuerdo hay personas que difieren de lo pactado entre las partes del conflicto. Así que no es sorpresiva la reacción de los colombianos ante los acuerdos de la Habana.

A medida que el fotógrafo mostraba algunos de sus proyectos, como Vidas Minadas y  Desaparecidos,  examinó, entre otros temas, la relación que existe entre el periodismo y el poder, el papel que desempeña un fotoperiodista en un territorio de guerra y la relación que se establece con las víctimas.

El periodismo y el poder

Gervasio Sánchez hizo un llamado a los periodistas para que no se dejen llevar por las declaraciones pretenciosas del poder, de lo contrario reproducirán sus mentiras. Puso como ejemplo la invasión a Irak en 2003, cuando la mayoría de medios de comunicación en todo el mundo repitieron el discurso del gobierno norteamericano, el cual aseguraba que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva. Pese a que la información era falsa, sirvió como justificación  para que Estados Unidos invadiera el territorio iraní.

El fotoperiodista español sugiere que el remedio para esta situación es conocer el testimonio de los civiles, esto solo es posible si el periodista acude al lugar donde ocurren los hechos.

La labor humanitaria del periodismo

En medio de las intensas situaciones que se viven en los territorios en guerra, Gervasio encontró un apoyo en las organizaciones internacionales de asistencia humanitaria, como Médicos Sin Fronteras, organización con la que colaboró de 1995 a 2008. Este tipo de organizaciones no solo ayudaron a financiar algunos de sus proyectos, también le ofrecieron la logística necesaria para llegar a los lugares de difícil acceso.

Además, el reportero gráfico encontró una similitud entre la labor de los profesionales que trabajan en estas organizaciones y los periodistas que cubren los conflictos: ambos son ineficientes en la resolución de los conflictos, trabajan en las zonas de guerra para sanear sus efectos.

No obstante, aclaró que no se le puede pedir a un periodista que cumpla con su oficio de informar y también salve a las victimas porque su función no es esa. En palabras de Gervasio la labor del periodista consiste en “documentar historias para que los gobiernos tomen decisiones que impidan el sufrimiento”.

Finalmente, Gervasio enfatizó en el respeto que debe tener el fotógrafo con sus víctimas; explicó que su proceder consistía en presentarse, solicitar el permiso de las personas para fotografiarlas y siempre conservar la prudencia para no desestimar su dignidad y permitirles llevar su duelo.

Familiares de personas desaparecidas. Fotografía de Gervasio Sánchez.

 

Mir Agha, un niño huérfano de 13 años, perdió las dos piernas tras accionar una mina antipersona. Fotografía de Gervasio Sánchez.

Escrito por: Diego Lagos Penagos

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