“LUEGO DECIDIMOS DÓNDE PONEMOS EL FOCO”

Uno de los momentos decisorios en el instante de hacer fotografía profesional es aquél cuando el foco es ajustado. Pensar en una opción distinta a la que se tomó cuando se capturó el momento era en muchos casos absurdo. Sin embargo, el mercado de cámaras trae lo que hubiera parecido simplemente fantástico un lustro atrás en el mundo de la fotografía digital o fotografía análoga: enfocar luego de capturar.

Esto es posible con la cámara Lytro. Un dispositivo nada común. Su parecido con las demás cámaras es quizá nulo, no sólo en apariencia y operación, sino en resultados. Un bloque rectangular que va desde 400 dólares americanos en su versión de 8 gigabytes pareciera extrañar a muchos, pero quienes la conocen saben que vale la pena.

El punto neurálgico de la cámara Lytro es su tecnología de  campos de luz, que le permite capturar 11 millones de diferentes haces o rayos de luz, que nos coloca a hablar no de mega pixeles, sino de mega rayos. De allí la necesidad de su diseño particular y su increíble capacidad para dejarnos la decisión del foco para después. Algo que hubiera hecho reír a profesores en academias de fotografía, por decir lo menos.

El mismo, puede lograrse con el uso del mouse en una aplicación dedicada que está incorporada en el paquete de la cámara. Así, puede reversionarse el foco de una fotografía digital una y otra vez como si lo hubiéramos hecho al momento de capturar e incluso, permitir que el espectador sea quien lo haga según su propio criterio. Es, en pocas palabras, realizar fotografías digitales interactivas.

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