La Fotografía más famosa de Ernesto Che Guevara

By noviembre 22, 2013 Artículos
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El 4 de marzo de 1960, mientras Ernesto Guevara se dirige hacia el Banco Nacional de Cuba, que justamente presidía, se produce la explosión del «La Coubre», un barco francés con una carga de 70 toneladas de armas belgas. Al oír la terrible detonación, el Che se desvía hacia el muelle del Arsenal. Es un desastre terrible, hay 75 muertos y alrededor de 200 heridos. Colabora en los trabajos de rescate. La duda los invade a todos: ¿accidente o sabotaje? El fotógrafo Gilberto Ante, de Verde Olivo, lo ve mientras salva a los heridos, pero el Che, furioso, le prohíbe tomar fotografías. Le parece impúdico ser objeto de curiosidad en un accidente.
Al día siguiente, se realiza el funeral de las víctimas. En una cuadra del cementerio de Colón, en la calle 23, se levanta una tribuna cubierta con una bandera cubana con el listón de luto. Los ánimos están exaltados. Desde esa tribuna, Fidel pronunciará por primera vez la consigna «Patria o Muerte«. El fotógrafo Alberto Korda, del diario Revolución, recorre con la lente de 90 milímetros de su Leica los personajes de la tribuna y al hacerlo una segunda vez se encuentra con el Che que avanza por uno de los costados. El gesto del argentino lo sorprende y dispara dos veces.«Encontrármelo en el encuadre de la máquina fotográfica, con esa expresión, casi me da un sobresalto. Intuitivamente, oprimo el obturador». Alberto Granado le diría a Korda, al poco tiempo, que aquel día el Che tenía una cara que si veía a un yankee se lo comía vivo; pero no es eso lo que se ve en la foto.
  En el negativo aparece un hombre no identificado, sobre el lado derecho de la foto, y las hojas de una palmera a la izquierda; hábilmente, Korda suprime los elementos que distraen y se concentra en el rostro, una imagen muy particular, la cara tensa, la ceja izquierda ligeramente levantada, la boina con la estrella, la campera de cuero cerrada hasta el cuello, el viento que le agita el cabello. Korda sabe lo que es una buena foto. Curiosamente, el redactor fotográfico de Revolución no eligió esa foto sino otras y la fotografía del Che no saldrá publicada en los diarios. Años más tarde, el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli vio la foto colgada en una pared de la casa de Korda y le pidió una copia. Korda se la regaló. A la muerte del Che, Feltrinelli decide hacer un póster. Decenas de miles de copias y luego millones de ejemplares se difunden por todo el mundo. Es la imagen más conocida del Che, la simbólica, que inundará paredes, tapas de libros, revistas, carteles, remeras.

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