Color y fotografía en  “Pájaros de Verano”

Color y fotografía en “Pájaros de Verano”

By septiembre 13, 2018 Cultura Bogota No Comments

La “Bonanza Marimbera”, el lucrativo negocio de la venta de marihuana a Estados Unidos, fue un presagio de lo que marcaría a un país por décadas.  En la Guajira, una familia Wayúu vivirá en carne propia las consecuencias del choque entre la ambición y el honor. Su cultura, sus tradiciones y sus vidas serán amenazadas por una guerra entre hermanos cuyas consecuencias las sentirá el mundo entero.”

– Proimagenes Colombia – 

El color está inmerso en la narrativa del cine y es de gran relevancia en cada producción audiovisual. La paleta de colores que se escoge cuidadosamente para cada una de ellas, narra también cada historia,  ya que mediante la psicología ayuda a que el espectador cree atmósferas y emociones.

Ahora, si bien es cierto que el cine colombiano está estigmatizado por la violencia generada por largas décadas,  Ciro Guerra y Cristina Gallego, quienes han sido pioneros en la nueva ola de producción audiovisual en el país, están trabajando en proyectos distintos, que buscan refrescar nuestra imagen en el exterior.

Un ejemplo de esto es la cinta anteriormente nominada a los Premios Óscar, El abrazo de la serpiente, situación que nunca se había presentado en cine nacional; precisamente porque hacer cine no es fácil (buen cine) con contenido, mas allá del entretenimiento y de la industria, el cine es un arte y debe ser pensado y hecho como tal.

La película se desarrolla en el extremo norte del país, entre un imponente desierto y una gran extension del mar caribe, lugar con un intenso sol y donde la mayoría del tiempo hay un armonioso contraste entre los tonos tierra, lo mulato de la piel y un azul inmenso en el cielo. La dirección de fotografía (David Gallegos) y Artística (Angelica Perea) tuvieron que desafiar estos contrastes habituales para irrumpir con un cielo gris que demarcaría mejor la arquitectura nativa del lugar, y así mismo crearía atmósferas pesadas entre las historias; No es un caribe tropical y vacacional, es un contexto con una carga histórica no solo para la región sino para el país.

El color de la cinta es un deleite, de repente en medio de la guerra entre clanes aparece una escena de cuerpos sin vida rodeados de sangre, una sangre que contrasta con el verde de la sierra, todos estos puestos de forma pensada en la composición, como en un cuadro de Goya, pasando por una luz densa que permite ver cada cuerpo con detalle pero sin llegar al morbo obvio que hay detrás de la muerte.

Sin ir lejos, se podría hacer un desglose descriptivo y amplio de cada fotograma, destacando su composición y color; sin embargo una de las escenas destacadas es donde la casa que se ha construido para Rafael y su familia en medio del desierto, pasa de estar impecable y ostentosa a estar en llamas y finalmente a quedar llena de cenizas y pedazos consumidos por el fuego. Siendo esta casa solamente  en la mitad del cuadro, tiene el poder de contar infinidad de situaciones; La arquitectura de la casa, unas líneas totalmente rectas y aspecto modernista rompe con todo el esquema orgánico que tienen consigo las rancherías que son el hogar característico de la región, esta alegoría al rechazo de la cultura, dejándose consumir por la opulencia que traía consigo el tráfico de la “marimba” y la retribución económica de esta actividad.

Situaciones dramaticas y colores vivos permiten que no sea solo una historia narrada por sus protagonistas sino una obra visual, en donde no se cuenta solamente una situación de narcotrafico sino que retrata de manera fiel y respetuosa una cultura viva del país, un lugar alejado del interior en donde se respeta la palabra, el honor y la sangre de los vivos y la tradición de sus muertos.

Aún está a tiempo de ir a verla en cine y apoyar el talento nacional

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Escrito por: Alejandra Jimenez Vides, estudiante de la Escuela de Cine y Fotografía Zona Cinco.

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