El pasado 30 de junio se expusieron en el parque Illimani (carrera 27B Sur con Calle 71B Sur) en la localidad de Ciudad Bolívar una serie de fotografías de José Chacón, un habitante de la localidad que cuenta con un amplio catálogo de imágenes que cuentan su historia. Durante la exposición, don José hizo recorridos contando la historia detrás de cada una de las instantáneas.

“Sueño con organizarlo oficialmente en dos años”, dice orgulloso y mira el tablero acrílico donde ha pegado y etiquetado, una por una, sus mejores imágenes. Algunas, de mediados de los años 80, tomadas con una Kodak Star 110 de la época, capturan los primeros ranchos sobre la cumbre de la montaña. “Mi padre llegó aquí con mi madre y sus ocho hijos. Montó su rancho y asumió el cargo del primer presidente del barrio”, explica José.

En Ciudad Bolívar traían el agua de la quebrada a lomo de burro. Luego, hacia 1988, construyeron sus propios tanques y, tenían carrotanques: cada familia tenía derecho a una caneca grande de agua. Una foto de un burro andando sobre un sendero destapado comprueba el relato. En el sector duraron siete años sin agua y cinco sin luz.

Otra imagen revela un grupo de mujeres cargando, sobre sus cabezas, canastos con la ropa que habían lavado en el río. “Vivimos a punta de vela mucho tiempo. Mi papá murió esperando la respuesta de una demanda que impuso  para que la luz llegara a la localidad”, dice Chacón. Su padre, también llamado José Chacón, murió en un accidente de auto en 1989, subiendo por el barrio Villa Gloria, a pocos kilómetros de la punta de la montaña. Esa noche no había luz.  El funeral de su padre también es una pieza del museo.

Una serie de fotos muestra cómo una procesión llevó sobre sus hombros el ataúd a pie, por trochas y canteras, hasta la base de la montaña. Ese recorrido toma más de 40 minutos. “Por mi papá nació este proyecto. Me contrataron para hacer unas entrevistas a líderes comunitarios. Se me ocurrió reunir las fotos de mi familia, eran 30 apenas, y luego fui sumando las de otros álbumes”, asegura Chacón. Hoy, su museo recibe fotos que le quieran compartir para enriquecer el archivo de la localidad.  “La gente va y viene. Muchos se quejan de Ciudad Bolívar. Pero se olvidan o desconocen cuánto nos costó conseguir todo lo que tenemos hoy, los servicios, las vías, algo más de seguridad”, enumera José.

Para él, este proyecto fotográfico se convirtió en una obsesión por crear una memoria comunitaria. Por eso, la exposición ha ido a colegios y  parques de la localidad. Allí, José les cuenta a los más jóvenes cómo era el territorio: “Para ellos es emocionante ver las historias que les contaron sus padres. Los adultos se impactan cuando ven a conocidos en las fotografías y en cómo hemos logrado tanto en casi 36 años de historia”.

Las fotos registran primeras comuniones en que las niñas pasaban con sus blancos vestidos por calles llenas de tierra y piedras, clases en colegios sin tejado y campesinos con azadones, palas y carretillas levantando las primeras casas o abriendo, a puro pulso, las primeras vías. A partir de 1983, con el Acuerdo 11 del Concejo de Bogotá, se define el marco jurídico y administrativo de lo que ese entonces se denominó el Plan Ciudad Bolívar, con el cual se pretendía “orientar el crecimiento de la Ciudad preservando el espacio de la sabana para fines útiles agropecuarios”, propiciando la expansión urbana hacia zonas de menor adaptación agropecuaria cuya utilidad estaría vinculada a los procesos de urbanización, constituyéndose en un ambicioso proyecto urbano, social, e interinstitucional, que involucraba prácticamente a todas las entidades del Distrito.

En la década de 1940 comenzó la parcelación de grandes haciendas aledañas a la ciudad, conformándose los primeros asentamientos en la zona, en la década del cincuenta, con los barrios Meissen, San Francisco, México e Ismael Perdomo, situados en las partes bajas y medias de la Localidad, y cuyos pobladores eran gentes venidas principalmente del TolimaBoyacá y Cundinamarca, se estima que para los años Setenta la población había ascendido a los 50 000 habitantes. El territorio de la localidad por entonces, pertenecía al otro municipio de Bosa.

Una segunda etapa comienza en la década del ochenta, con asentamientos en la parte alta de las montañas dando origen a barrios como Naciones Unidas, Cordillera, Alpes, Juan José Rondón, Juan Pablo II y otros. De igual forma, nacen a través del programa “lotes con servicios”, con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo, los barrios Sierra Morena, Arborizadora Alta y Arborizadora Baja asentamientos que en menos de veinte años generaron polos de concentración de sectores marginados tanto en el país, como en la misma ciudad.

Escrito por: Daniel Romero

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