Asfixia es una novela del escritor estadounidense Chuck Palaniuk, publicada en el 2001, con una versión cinematográfica de 2008 que fue adaptada por el actor y director Clark Gregg. Acompañada de un humor típico hollywoodense, no esperaría encontrar actores cómo; Anjelica Huston, Kelly Mcdonald y un protagónico de Sam Rockwell.

Victor Mancini es un ex estudiante de medicina que ahora se dedica a ser un personaje del siglo XVIII en un parque temático y a cuidar a su madre (Ida) en la clínica de salud mental mientras lidia con su adicción al sexo.

El montaje no es un aspecto meramente cinematográfico, está claro, es más bien una herramienta que ayuda a darle orden a una narrativa, expresión o acción. Siendo este principio usado para empujar la trama, dar a entender, en este caso, la historia un libro o una película. 

En este caso el aspecto literario (Palahniuk) está compuesto de 49 actos/historias que van hilando una con otra, no en el mismo tiempo pero que si desembocan todas en un mismo relato, haciendo una construcción de personajes y de caracteres que con subtramas refuerzan la situación principal. Toda esta cuestión que se muestra desde la primera página, de cómo se describe, deja ver la construcción de un personaje. Es lo que suele hacerse en un largometraje, desarrollar un embrión de protagonista para después con unas pinzas introducirlo al relato de porciones amplias de vida.

Cuando leí la primera página, enseguida se construyó el físico y el comportamiento de Víctor. Me lo imagine como a “Francis Dolarhyde” de “Red Dragon”, un tipo con complejos e inseguridades que se llamaba a sí mismo “Estúpido” o “Mequetrefe” entre otros insultos degradantes para un niño.

Hay que estar ciego para no darse cuenta que la obra literaria lo tiene todo para una adaptación cinematográfica:

Tal cual como se escribe un guión está articulada en presente, el mayor porcentaje esta descrito con hechos, acciones y no con intenciones, lo que es visible totalmente; Terminar cada escena con una acción y no con un dialogo.

Todo esto es lo que hace que el montaje literario sea tan rico y que contribuya casi en un 90% a que la obra se pueda adaptar a un guión cinematográfico. Ahora bien, Palahniuk ayuda a que el lector tenga facilidad en imaginar colores y ambientes, porque usa símbolos universales para identificar estos mismos.

La variedad de niveles de realidad que tiene cada uno de los escenarios, situaciones y personajes es muy amplia en cada uno de estos aspectos.

No está basada en hechos reales como “Hunger” o “Carandirú” pero tiene un principio de racionalidad que no la convierte en fantasía; Pero si tiene sus niveles de Fake, es cierto que hay una reliquia del prepucio de Jesús, pero no es real que Ida lo usara para embarazarse.

Esta adaptación vale la pena en el ámbito cinematográfico y ni hablar del literario, pero tenga en cuenta que la versión audiovisual es la interpretación del director/guionista y es casi imposible que coincida con lo que nos imaginamos de dicho libro, hay que darle la oportunidad a cada versión y sacar sus propias conclusiones.

“Porque nada es tan perfecto como uno se lo imagina”.

Escrito por: Alejandra Jiménez Vides

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