EL MAMU (Museo de Arte Miguel Ángel Urrutia) nos presenta la vida y obra del Fotógrafo Leo Matiz en una exposición que irá del 5 de abril y el 30 de julio de 2018, por medio de tres importantes momentos divididos en tres países, Colombia, México y Venezuela. El museo inicia relacionando al fotógrafo con el funcionamiento de la cámara oscura, esistema básico que funciona proyectando una imagen externa al interior de un instrumento completamente oscuro por medio de un pequeño orificio donde entra la luz.

En la gran cámara oscura del MAMU podemos desplegar nuestra creatividad pintando con luz y jugando con el tiempo de obturación de nuestras cámaras para así entender un poco más que es realmente la fotografía.

Al salir de la cámara comienza nuestro recorrido en “Colombia”, específicamente en Bogotá, en donde Leo Matiz quiso desarrollarse como piloto y como artista, pero terminó de caricaturista para el periódico El tiempo. Su paso por el diario generó conexión fundamental entre Leo y la fotografía ya que el director del periódico tuvo que elevar su contenido a la vanguardia, que en su momento era la fotografía, que ya se usaban ampliamente en revistas y periódicos de Europa.

Pavo Real de mar surgió en esos orígenes de fotorreportero y lo puso en muy altos estándares, haciendo que Leo Matiz se concentrara en replicar ese éxito con otras fotografías sin fortuna inmediata. Ya lleno de una nueva pasión, Matiz generó una fuerte comunicación con Luis Benito Ramos, pionero en la fotografía en Colombia y fotógrafo reconocido al momento en que Leo comenzó a aprender de él, lo que hace que por esas fechas las fotografías de ambos sean prácticamente difíciles de diferenciar.

Trabajó un tiempo para la revista estampa hasta que decide viajar a México rodeándose de estrellas actorales y representantes del muralismo mexicano entre ellos Cantinflas, María Félix, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo, aquí se sumerge en la narrativa fotográfica acercándose al teatro y jugando con la luz introduce matices surrealistas a sus nuevas fotografías. Pero sus nuevas composiciones tienen mucho que ver con su amistad con David Alfaro Siqueiros hasta que entran en conflicto por un supuesto plagio. Siqueiros gana el pleito y Matiz vuelve a Bogotá.

Vuelve en el 1948 (Bogotazo) buscando reconocimiento, compra una galería y propone un nuevo esquema en donde vende arte y lo hace asequible para diferentes clases sociales, expone obras de Botero y así incrementa su status a fotógrafo artista y empresario.

En Venezuela, Matiz se acerca a la fotografía de arquitectura con fines comerciales, Matiz se acerca a lo experimental jugando con figuras abstractas, claros oscuros, y fotografías de negativos.

Tras observar esta exposición, logramos aterrizar a este fotógrafo como esa persona que se impregno de cultura y fue expresándola a través de sus viajes y de su vida particular, apreciando por supuesto, fotografías, revistas y obras que se encuentran dentro de la exposición.

Escrito por: Gabriel Briceño

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